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La Orden de Malta está orgullosa de su propia acción en el Líbano


L’Orient-Le Jour de 8 Junio

“El Líbano pertenece a la cuna de las civilizaciones y del cristianismo y nosotros estamos orgullosos de la acción llevada a cabo por la Orden de Malta en este país”. El conde Jacques de Liedekerke, Gran Canciller de la Soberana Militar Orden de Malta (es decir Ministro de asuntos interiores y exteriores), con una perenne sonrisa en los labios, describe su sentimiento hacia nuestro país, donde su institución puede contar con una asociación muy activa y con una embajada. Su presencia, junto con la de sus tres colegas de gobierno de este Estado Soberano, pero sin territorio y por lo tanto sin fronteras, ha sellado la conclusión de los trabajos de los presidentes de las asociaciones de la Orden, que se ha reunido en Beirut los días 4 y 5 de junio en el Hotel Riviera. “La calurosísima acogida recibida en este país nos ha conmovido”, ha vuelto a subrayar el conde Jacques de Liedekerke, que, en ocasión de la entrevista concedida a L’Orient-LeJour, ha aludido a temas como las iniciativas emprendidas por su organización en el mundo, el diálogo entre civilizaciones y el significado de su visita al Líbano.

El conde de Liedekerke es un abogado belga que ha fundado una oficina internacional en Bruselas y en Amberes. Entró en la Orden de Malta en 1985 y, desde 2002, desempeña el actual cargo de Gran Canciller.

“No somos una potencia política” quiere puntualizar de inmediato el conde de Liedekerke, respondiendo a una pregunta sobre las circunstancias que determinan la posible intervención de la Orden de Malta y sobre su peso en el ámbito político en el mundo. “Nosotros somos una asociación humanitaria de inspiración cristiana porque todos somos católicos practicantes. Tenemos una posición de neutralidad desde la fundación de la Orden, es decir desde hace novecientos años. Nos ocupamos de los indigentes, independientemente de su raza, color, sexo o religión; tener esta actitud en la Edad Media significaba estar a la vanguardia”.

Entonces, los caballeros de la Orden no están interesados en la política. Sin embargo, “son precisamente las repercusiones de la política sobre el tema humanitario las que nos interesan directamente, aunque no emitamos nunca un juicio de sobre los actos que podrían encontrarse en el origen de una particular situación.” ¿Qué pasa cuando circunstancias dramáticas obstaculizan su acción? Respuesta: “En este caso tratamos de hacer un llamamiento a las instituciones internacionales para que ejerzan presión”.

¿Cómo se gobierna un Estado sin territorio? “Nuestra soberanía es de una naturaleza particular que nos permite estar presentes en todos países y gozar del respeto y la autoridad conferida a los Estados“, subraya el conde de Liedekerke, “Nuestra acción es de carácter eminentemente humanitario, no tiene fronteras y, por lo tanto, los que llevan a cabo intervenciones en nuestro nombre lo hacen exclusivamente para servir nuestra causa. Este es el ideal que abrazamos y que caracteriza la acción que desempeñamos en los países.“

Diez mil caballeros de la Orden de Malta están diseminados prácticamente por todo el mundo: más de tres mil en América Latina, más de cinco mil en Asia. “Estos son países donde el cristianismo no es tan antiguo como en los dos principales continentes donde tenemos arraigo“, hace observar.

“La mística no ha vuelto a regresar al mundo“

La religión cristiana ahonda sus raíces en Oriente Medio. “Y precisamente en Jerusalén se fundó el primer hospital, posteriormente administrado por los caballeros de Malta a finales del siglo XI“, precisa el conde de Liedekerke. “La Orden ha tratado de continuar con su misión a pesar de las vicisitudes históricas. Sin embargo, los cristianos han abandonado Palestina y los caballeros se han instalado en Chipre, Rodas, Malta y, hoy día, en Roma. De todas maneras hemos tratado de mantenernos fieles a nuestras raíces. En el Líbano poseemos una estructura de la que estamos orgullosos y en Belén hasta tenemos un hospital que significa mucho para nosotros y que sigue funcionando a pesar de los desordenes que estremecen al país.“

¿La Orden de Malta piensa extender su influencia en los países orientales? ¿Puede tener éxito en países donde la religión católica enumera pocos o hasta ningún fiel? “Nuestra misión es ayudar a los indigentes, sin distinción de religión.” Recuerda el Gran Canciller. “Sin embargo, para instalar una asociación dotada de estabilidad, es preciso que exista ya una comunidad cristiana que pueda facilitarnos el número necesario de caballeros. Si esto no es factible, nosotros actuamos por vía indirecta enviando misiones formadas en otros países e incluso nos servimos de la ayuda de nuestro embajador in situ que organiza las ayudas. Por lo tanto recurrimos a todas posibilidades. El hecho de ser un Estado Soberano nos pone a disposición medios de intervención mucho más directos en todas partes del mundo.“

¿De qué manera calificaría la acción de la Orden de Malta en Occidente, donde la fe cristiana tiene una difusión menor respecto al pasado? “De todas formas, los caballeros se eligen entre los creyentes, personas profundamente convencidas de tener que llevar a cabo una tarea espiritual y moral“, afirma. “Es verdad que en muchos países europeos la fe ha sufrido una interrupción, sin embargo esto no significa que, a nivel mundial, el espíritu religioso se encuentre en una fase de decadencia. La mística está difundida mucho más de lo que se cree. Por otra parte, cuando constatamos que los ideales que abrazamos son el objetivo de ataques violentos, los defendemos con entusiasmo mayor.“

Cuando se ha elegido el Líbano como sede de la reunión, el Gran Maestre (equivalente al Presidente de la República) ha solicitado que participaran en la reunión cuatro altos cargos (los ministros que tienen las carteras de importancia esencial), y ésta ha representado la primera vez en la historia de la Orden de Malta en la que ha ocurrido un acontecimiento parecido. ¿Por qué, entonces, estas medidas excepcionales y qué representa el Líbano en la estrategia de la Orden de Malta? “El Líbano no sólo forma parte de la cuna de nuestra civilización, sino también del cristianismo y de las religiones monoteístas“ – hace hincapié el conde de Liedekerke – “por consiguiente se trata de un país al que la Orden de Malta, que es una institución originalmente europea, está profundamente ligado. Además, se trata de un país con civilización y tradición cristiana. Incluso ha tenido que aguantar momentos terribles, y a esto se debe el hecho de que hayamos sentido la necesidad de llevarle nuestra ayuda. Por este motivo nos hemos comprometido con el desarrollo de nuestras actividades hospitalarias en el Líbano.“

“Somos testigos y no turistas”

Sigue: “Estamos muy orgullosos de lo que ha sido realizado aquí no sólo por los caballeros libaneses cuya labor es digna de admiración, sino también por lo que han llevado a cabo personas desinteresadas de otros países, que se han juntado para llevar su apoyo financiero y económico y los recursos humanos necesarios para lo que representa, hoy día, una de nuestras realizaciones más bellas.”

¿Se puede prever que en el futuro haya un apoyo mayor o ayudas financieras más considerables para la misión en el Líbano? “La ayuda que se puede ofrecer a personas que padecen la miseria siempre es insuficiente. Nunca será suficiente lo que hagamos. Sin embargo, los medios de los que disponemos no son ilimitados. Nuestras fuentes de financiamiento no son desmesuradas, mientras que nuestro sector de intervención es inmenso. Para cada país disponemos de ayudas puntuales que permiten intervenir en caso de acontecimientos excepcionales o catástrofes. Cuando estemos en condición de asegurar al Líbano una ayuda más considerable lo haremos, sin embargo hay que subrayar que lo que hacemos en la actualidad ya es importante.”

Después de pedirle que nos proporcionara unos datos, el ministro ha puesto de manifiesto que todos los años en los centros del Líbano se llevan a cabo más de 200.000 intervenciones médicas. Cuando se le ha preguntado si era el gobierno de la Orden el que financiaba directamente todo esto, él ha precisado que “estas acciones se financian principalmente con los medios recogidos por la Orden, sin embargo hay que considerar también otras contribuciones, y especialmente las facilidades ofrecidas por las autoridades libaneses, con las que tenemos una relación de colaboración excelente.”

Esta representa la primera visita del Gran Canciller a esta parte del mundo. De todas formas eso no le impide “prestar atención a los dramas que ocurren en esta región. Por consiguiente”, añade, “no hemos venido aquí como turistas, sino como testigos, para tratar de llevarles consuelo y asegurarles nuestra comprensión para las dificultades que tienen que enfrentar.”

¿Qué papel puede desempeñar hoy día una institución como la Orden de Malta en el acercamiento de las posiciones entre Occidente y Oriente? “No somos una potencia política, sin embargo tenemos cierto poder moral” contesta el conde de Liedekerke. “Creemos que nuestra intervención no sería posible si sólo una parte nos pidiera ayuda para abrir un diálogo. Por lo tanto nosotros llevaremos a cabo nuestras ayudas humanitarias, pero sin tener ideas políticas preconcebidas y sin emitir un juicio sobre las causas que han conducido a las tragedias.”

El conde de Liedekerke ha participado en la reunión, junto con el venerable baile Fray Ludwig Hoffmann Von Rumerstein, Gran Comendador (Ministro de la Espiritualidad), del baile Albrecht Freiherr Von Boeselager, Gran Hospitalario (encargado de los asuntos para las obras hospitalarias en el mundo) y del marqués Gian Luca Chiavari, Recaudador del Tesoro Común (Ministro de las Finanzas), además de treinta presidentes de asociaciones de la Orden llegados desde los cinco continentes. Es la primera vez que los cuatro ministros, denominados “altos cargos”, se mueven todos juntos para participar en este tipo de reunión que tiene lugar cada dos o tres años.

Suzanne Baaklini

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