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El drama del Congo: el niño de mulonda

Düsseldorf/Bikavu, 04/02/2005 


Mulonda tiene entre sus brazos a su niño, pequeño y delgado, que pesa menos de dos kilos. Lo que tendría que ser un momento de alegría entre una madre y su proprio hijo en realidad es una tragedia personal. La joven congoleña tiene tan sólo 13 años y su hijo es el fruto de un drama: mientras regresaba a su casa un grupo de cinco soldados abusaron de ella después de secuestrarla..

“La violencia carnal es una de las armas de guerra en el Congo, afirma Christiane Ruhmich, coordinadora médica del proyecto “VAS – ayuda a las víctimas de violencia sexual”, realizado por el Cuerpo de Socorro alemán de la Orden de Malta (Malteser). La guerra civil ha provocado una profunda erosión en el tejido social, causando un colapso moral a gran parte de la población. A través de la violencia contra las mujeres, los responsables quieren anular la existencia social de la población femenina.

Por desgracia, el de Mulonda no es un caso aislado. Las organizaciones humanitarias estiman que alrededor de 30.000 niñas y mujeres han sido violadas en el Congo durante los últimos años de la guerra civil. Los responsables pertenecen a las milicias de ambos frentes o a bandas locales que llevan uniforme militar y no se distinguen de los soldados. A veces, durante la noche atacan a aldeas enteras o buscan sus víctimas por los caminos, por las calles o por los campos. Una vez secuestradas, las mujeres son violadas repetidamente.

Hasta hoy el proyecto del Malteser se ha ocupado de unas 8.000 entre mujeres y niñas. Cada mes el equipo lleva a unas diez mujeres a los hospitales de Bukavu para que sean visitadas por los ginecólogos congoleños. Además de los cuidados médicos, el Malteser proporciona ayuda psicológica a las víctimas que es aceptada por la mitad de ellas. “ Quisiéramos introducir a todas, incluso a las más reacias, en nuestro programa de apoyo psicológico” declara Christiane Ruhmich.

El programa de apoyo ha sido asignado a dos psicólogos congoleños, un hombre y una mujer, y a algunas voluntarias que acompañan a las mujeres y actúan de mediadores con sus familias cuando regresan a sus aldeas. Alrededor del 80% de ellas ha sufrido violencia sexual. Muchas de las víctimas después de lo ocurrido deciden seguir un curso para poder ayudar a otras víctimas.

En muchos casos las mujeres son repudiadas por sus propios maridos, por sus familias e incluso por sus aldeas. A menudo están encinta. El pasado mes de octubre 17 mujeres y chicas, que después de la violencia sexual entraron a formar parte de proyecto VAS, se hallaban en estado. En septiembre los casos fueron trece. Como consecuencia de la humillación y de la discriminación, las víctimas sufren daños psicológicos.

El Malteser, junto a la Comisión Europea y su Oficina de Ayuda Humanitaria, tiene previsto para el 2005, un aumento de las actividades de ayuda a las víctimas de violencia sexual. En colaboración con el servicio sanitario local, serán evaluados los datos de las violencias sexuales en la provincia al sur de Kivu. La recomendación es que la posición jurídica de las víctimas sea reforzada. Cada una recibe un certificado médico que Christiane Ruhmich espera “pueda sirvir para avalarles al presentarse ante la Corte contra sus propios asaltantes”. Ruhmich se declara muy sorprendida por la valentía de las mujeres y por su capacidad de saber afrontar su situación.

La Orden de Malta y todos los que forman parte del proyecto VAS se sienten animados y estimulados por estos pequeños éxitos. También en el caso de la niña de trece años, Mulonda, hay una luz al final del túnel: su padre ha decidido no expulsarla de la familia. Ahora ella y su hijo podrán vivir en su casa y recibir ayuda del personal del proyecto VAS.

Desde 1996 el Cuerpo de Socorro alemán de la Orden de Malta actúa en la República Democrática del Congo. El Malteser cuida a unos 2,5 millones de personas en estrecha colaboración con las autoridades médicas locales en más de 300 centros médicos y en 20 centros de nutrición.

Del Rheinische Post (Alemania 2004)

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