{"id":49136,"date":"2008-08-16T04:00:00","date_gmt":"2008-08-16T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.orderofmalta.int\/news\/encuentro-del-santo-padre-con-el-clero-de-bolzano-bressanone\/"},"modified":"2023-01-17T09:31:12","modified_gmt":"2023-01-17T08:31:12","slug":"encuentro-del-santo-padre-con-el-clero-de-bolzano-bressanone","status":"publish","type":"news","link":"https:\/\/www.orderofmalta.int\/es\/noticias\/encuentro-del-santo-padre-con-el-clero-de-bolzano-bressanone\/","title":{"rendered":"Encuentro del Santo Padre con el clero de Bolzano-Bressanone"},"featured_media":0,"menu_order":0,"template":"","class_list":["post-49136","news","type-news","status-publish","hentry","news_categories-noticias","news_categories-noticias-gran-maestro"],"acf":{"highlighted":"no","news_cover":{"id":25543,"url":"https:\/\/www.orderofmalta.int\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/news.jpg"},"news_content":"<p>El mi\u00e9rcoles 6 de agosto por la ma\u00f1ana el Santo Padre Benedicto XVI mantuvo un encuentro, en la Catedral de Bressanone, con el clero de la di\u00f3cesis de Bolzano-Brixen.<\/p>\n<p>En respuesta a las preguntas de algunos de los sacerdotes y seminaristas presentes, el Papa cit\u00f3 como ejemplo al Gran Maestre de la Orden de Malta, Frey Matthew Festing.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n publicamos la pregunta y la respuesta del Santo Padre.<\/p>\n<p>Michael Horrer, seminarista<\/p>\n<p>Santo padre, me llamo Michael Horrer y soy seminarista. Con ocasi\u00f3n de la XXIII Jornada Mundial de la Juventud, celebrada en Sydney, Australia, en la que particip\u00e9 junto con otros j\u00f3venes de nuestra di\u00f3cesis, usted reafirm\u00f3 continuamente a los cuatrocientos mil j\u00f3venes presentes la importancia de la obra del Esp\u00edritu Santo en nosotros, los j\u00f3venes, y en la Iglesia. El tema de la Jornada era: \u201crecibir\u00e9is la fuerza del Esp\u00edritu Santo, que vendr\u00e1 sobre vosotros, y ser\u00e9is mis testigos\u201d (HCH 1:8). Hemos regresado fortalecidos por el Esp\u00edritu Santo y por sus palabras. Le pregunto: \u00bfC\u00f3mo podemos vivir concretamente en nuestra vida diaria los dones del Esp\u00edritu Santo y testimoniarlos a los dem\u00e1s, de modo que tambi\u00e9n nuestros parientes, amigos y conocidos experimenten la fuerza del Esp\u00edritu Santo y as\u00ed podamos cumplir nuestra misi\u00f3n de testigos de Cristo? \u00bfQu\u00e9 nos aconseja para lograr que nuestra di\u00f3cesis siga siendo joven a pesar del envejecimiento del clero, y para que permanezca abierta a la acci\u00f3n del esp\u00edritu de Dios, que gu\u00eda a la Iglesia?<\/p>\n<p>S.S. Benedicto XVI<\/p>\n<p>\u0093Gracias por su pregunta. Me alegra ver un seminarista, un candidato al sacerdocio de esta di\u00f3cesis, en cuyo rostro puedo descubrir, en cierto sentido, el rostro joven de la di\u00f3cesis. Asimismo, me alegra saber que usted, junto con otros, estuvo en Sydney, donde en una gran fiesta de la fe experimentamos juntos precisamente la juventud de la Iglesia. Tambi\u00e9n para los australianos fue una gran experiencia. Al principio miraban esta Jornada Mundial de la Juventud con gran escepticismo, porque como es obvio implicar\u00eda muchas dificultades para su vida diaria, muchas molestias, como por ejemplo para el tr\u00e1fico, etc. Pero al final, como hemos visto tambi\u00e9n en los medios de comunicaci\u00f3n social, cuyos prejuicios fueron desapareciendo poco a poco, todos se sintieron implicados en ese clima de alegr\u00eda y de fe. Vieron que los j\u00f3venes vienen y no crean problemas de seguridad ni de ning\u00fan otro tipo, sino que saben estar juntos con alegr\u00eda.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n vieron que hoy la fe es una fuerza presente; que es una fuerza capaz de dar la orientaci\u00f3n correcta a las personas. Por eso, fue un momento en que sentimos realmente el aliento del Esp\u00edritu Santo, que barre los prejuicios, que hace entender a los hombres que aqu\u00ed encontramos lo que nos interesa realmente, que esta es la direcci\u00f3n que debemos tomar, que as\u00ed se puede vivir, que as\u00ed nos abrimos al futuro.<\/p>\n<p>Usted ha dicho, con raz\u00f3n, que fue un tiempo intenso, del que hemos tra\u00eddo a casa una llamita. Ahora bien, en la vida diaria es mucho m\u00e1s dif\u00edcil percibir concretamente la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo o incluso ser personalmente un medio para que \u00e9l pueda estar presente, para que se realice aquel aliento que barre los prejuicios del tiempo, que en medio de la oscuridad crea la luz y nos hace sentir que la fe no s\u00f3lo tiene un futuro, sino que es el futuro.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo podemos realizar eso? Ciertamente, nosotros solos no somos capaces. Al final, es el Se\u00f1or quien nos ayuda, pero nosotros debemos ser instrumentos disponibles. Yo dir\u00eda simplemente: nadie puede dar lo que no posee \u00e9l mismo, es decir, no podemos transmitir el Esp\u00edritu Santo de modo eficaz, hacerlo perceptible, si nosotros mismos no estamos cerca de \u00e9l. Precisamente por eso creo que lo m\u00e1s importante es que nosotros mismos permanezcamos, por decirlo as\u00ed, en el radio del aliento del Esp\u00edritu Santo, en contacto con \u00e9l. S\u00f3lo si somos tocados continuamente en nuestro interior por el Esp\u00edritu Santo, s\u00f3lo si \u00e9l est\u00e1 presente en nosotros, podemos tambi\u00e9n nosotros transmitirlo a los dem\u00e1s. Entonces \u00e9l nos da ideas creativas, sugiri\u00e9ndonos c\u00f3mo actuar. Nos da ideas que no se pueden programar, sino que surgen en la situaci\u00f3n misma, porque all\u00ed est\u00e1 actuando el Esp\u00edritu Santo. As\u00ed pues, el primer punto es: nosotros mismos debemos permanecer en el radio del aliento del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>El Evangelio de San Juan nos cuenta que, despu\u00e9s de la Resurrecci\u00f3n, el Se\u00f1or se aparece a los disc\u00edpulos, sopla sobre ellos y les dice: \u201cRecibid el Esp\u00edritu Santo\u201d. Se trata de un texto paralelo al del G\u00e9nesis, donde Dios sopla sobre el polvo de la tierra y este cobra vida, convirti\u00e9ndose en hombre. Ahora bien, el hombre, interiormente oscurecido y medio muerto, recibe de nuevo el aliento de Cristo, y este aliento de Dios que le da una nueva dimensi\u00f3n de vida, le da la vida con el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, podemos decir que el Esp\u00edritu Santo es el aliento de Jesucristo, y nosotros, en cierto sentido, debemos pedir a Cristo que sople siempre sobre nosotros a fin de que ese aliento sea vivo y fuerte en nosotros, y act\u00fae en el mundo.<\/p>\n<p>Eso significa, por tanto, que debemos mantenernos cerca de Cristo. Lo hacemos meditando en su Palabra. Sabemos que el autor principal de la Sagrada Escritura es el Esp\u00edritu Santo. Cuando a trav\u00e9s de ella hablamos con Dios, cuando en ella no buscamos s\u00f3lo el pasado sino verdaderamente al Se\u00f1or presente que nos habla, entonces es como si nos encontr\u00e1ramos -como dije tambi\u00e9n en Australia- paseando en el jard\u00edn del Esp\u00edritu Santo: nosotros hablamos con \u00e9l y \u00e9l habla con nosotros. Aprender a sentirse en casa en este \u00e1mbito, en el \u00e1mbito de la palabra de Dios, es muy importante, pues en cierto sentido nos introduce en el aliento de Dios.<\/p>\n<p>Luego, naturalmente, este escuchar, este caminar en el \u00e1mbito de la Palabra, debe convertirse en una respuesta, una respuesta en la oraci\u00f3n, en el contacto con Cristo. Y, como es obvio, sobre todo en el Santo Sacramento de la Eucarist\u00eda, en el que \u00e9l sale a nuestro encuentro y entra en nosotros, casi se funde con nosotros. Pero tambi\u00e9n en el Sacramento de la Penitencia, que siempre nos purifica, nos lava y elimina las oscuridades que la vida diaria pone en nosotros.<\/p>\n<p>En pocas palabras, una vida con Cristo en el Esp\u00edritu Santo, en la Palabra de Dios y en la comuni\u00f3n de la Iglesia, en su comunidad viva. San Agust\u00edn dijo: \u201cSi quieres el Esp\u00edritu de Dios, debes estar en el Cuerpo de Cristo\u201d. El Cuerpo m\u00edstico de Cristo es el \u00e1mbito de su Esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Todo esto deber\u00eda marcar el desarrollo de nuestra jornada, de modo que sea una jornada estructurada, un d\u00eda en el que Dios siempre tenga acceso a nosotros, en que estemos continuamente en contacto con Cristo, en que precisamente por eso recibamos continuamente el aliento del Esp\u00edritu Santo. Si hacemos esto, si no somos demasiado perezosos, indisciplinados o indolentes, entonces nos suceder\u00e1 algo, entonces nuestra jornada tomar\u00e1 forma, entonces nuestra vida misma tomar\u00e1 forma en ella y esta luz emanar\u00e1 de nosotros sin que tengamos que ponernos a pensar demasiado, sin que tengamos que adoptar un modo de actuar -por decirlo as\u00ed- \u201cpropagand\u00edstico\u201d, pues vendr\u00e1 por s\u00ed mismo, dado que refleja nuestro esp\u00edritu.<\/p>\n<p>A esa dimensi\u00f3n yo a\u00f1adir\u00eda una segunda, l\u00f3gicamente relacionada con la primera: si vivimos con Cristo, tambi\u00e9n las cosas humanas nos saldr\u00e1n bien. En efecto, la fe no implica s\u00f3lo un aspecto sobrenatural; adem\u00e1s, reconstruye al hombre, devolvi\u00e9ndolo a su humanidad, como lo muestra el paralelismo entre el G\u00e9nesis y el cap\u00edtulo 20 del Evangelio de san Juan. La fe se basa precisamente en la virtudes naturales: la honradez, la alegr\u00eda, la voluntad de escuchar al pr\u00f3jimo, la capacidad de perdonar, la generosidad, la bondad, la cordialidad entre las personas.<\/p>\n<p>Estas virtudes humanas indican que la fe est\u00e1 realmente presente, que verdaderamente estamos con Cristo. Y creo que, tambi\u00e9n por lo que se refiere a nosotros mismos, deber\u00edamos poner mucha atenci\u00f3n en esto: hacer que madure en nosotros la aut\u00e9ntica humanidad, porque la fe implica la plena realizaci\u00f3n del ser humano, de la humanidad. Deber\u00edamos poner mucha atenci\u00f3n en realizar bien y de modo correcto nuestros deberes humanos: en la profesi\u00f3n, en el respeto al pr\u00f3jimo, preocup\u00e1ndonos de los dem\u00e1s, que es el mejor modo de preocuparnos de nosotros mismos, pues \u0093existir\u0094 para el pr\u00f3jimo es el mejor modo de \u0093existir\u0094 para nosotros mismos.<\/p>\n<p>De aqu\u00ed nacen luego las iniciativas que no se pueden programar: las comunidades de oraci\u00f3n, las comunidades que leen juntas la Biblia o tambi\u00e9n la ayuda efectiva a los necesitados, a los que atraviesan dificultades, a los marginados, a los enfermos, a los discapacitados, y muchas otras m\u00e1s\u2026 As\u00ed se nos abren los ojos para ver nuestras capacidades personales, para poner en marcha otras iniciativas y saber infundir en los dem\u00e1s la valent\u00eda de hacer lo mismo. Precisamente estas obras humanas nos fortalecen, poni\u00e9ndonos nuevamente, de alg\u00fan modo, en contacto con el Esp\u00edritu de Dios.<\/p>\n<p>El Gran Maestre de los Caballeros de la Orden de Malta en Roma me cont\u00f3 que en Navidad fue, con algunos j\u00f3venes, a la estaci\u00f3n para llevar algo de la Navidad a las personas abandonadas. Cuando se retiraba, escuch\u00f3 que uno de los j\u00f3venes le dec\u00eda a otro: \u201cEsto es m\u00e1s fuerte que la discoteca. Esto es realmente hermoso, pues puedo hacer algo por los dem\u00e1s\u201d. Estas son las iniciativas que el Esp\u00edritu Santo suscita en nosotros. Sin muchas palabras, nos hacen sentir la fuerza del Esp\u00edritu. As\u00ed prestamos atenci\u00f3n a Cristo.<\/p>\n<p>Tal vez he dicho pocas cosas concretas, pero creo que lo m\u00e1s importante es que, ante todo, nuestra vida est\u00e9 orientada hacia el Esp\u00edritu Santo, para que vivamos en el \u00e1mbito del Esp\u00edritu, en el Cuerpo de Cristo, y que luego, a partir de esto, experimentemos la humanizaci\u00f3n, cultivemos las sencillas virtudes humanas y as\u00ed aprendamos a ser buenos en el sentido m\u00e1s amplio de la palabra.<\/p>\n<p>De este modo se adquiere sensibilidad para las buenas iniciativas que luego naturalmente desarrollan una fuerza misionera y, en cierto sentido, preparan el momento en que resulta sensato y comprensible hablar de Cristo y de nuestra fe.<\/p>\n<p>El texto completo est\u00e1 (en ingl\u00e9s) en:<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/benedict_xvi\/speeches\/2008\/august\/documents\/hf_ben-xvi_spe_20080806_clero-bressanone_en.html\">http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/benedict_xvi\/speeches\/2008\/august\/documents\/hf_ben-xvi_spe_20080806_clero-bressanone_en.html<\/a><\/p>\n","news_gallery":"no","news_gallery_elements":false},"news_categories":[{"id":157,"name":"Noticias","slug":"noticias","description":"","link":"https:\/\/www.orderofmalta.int\/es\/categorias-de-noticias\/noticias\/"},{"id":159,"name":"Noticias Gran Maestro","slug":"noticias-gran-maestro","description":"","link":"https:\/\/www.orderofmalta.int\/es\/categorias-de-noticias\/noticias\/noticias-gran-maestro\/"}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.orderofmalta.int\/es\/wp-json\/wp\/v2\/notizie\/49136","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.orderofmalta.int\/es\/wp-json\/wp\/v2\/notizie"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.orderofmalta.int\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/news"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.orderofmalta.int\/es\/wp-json\/wp\/v2\/notizie\/49136\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.orderofmalta.int\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=49136"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}