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Soberana y Militar Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta
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S.A.E. el Gran Maestre Frey Giacomo Dalla Torre del Tempio di Sanguinetto, Lourdes 5 de mayo de 2018

09/05/2018 


Eminencias, Excelencias, Hermanos, queridos voluntarios y queridos peregrinos,

¡Bienvenidos a la 60ª peregrinación internacional de la Orden de Malta a Lourdes!
Bienvenidos, de corazón bienvenidos.

Saludamos respetuosamente al delegado especial de Su Santidad, Su Excelencia Reverendísima monseñor Angelo Becciu y a Sus Eminencias los cardenales Renato Raffaele Martino y Prosper Grech.
Saludo también afectuosamente a nuestro prelado, monseñor Jean Laffitte.

Ésta es mi 23ª peregrinación a este lugar santo. Pero como todos saben, la de este año es especial, por varios motivos.
El Consejo Pleno de Estado del pasado 2 de mayo me ha llamado a desempeñar el alto cargo de Gran Maestre. Agradezco a los miembros del Capítulo que me han elegido la confianza que han depositado en mí.
Me daré por entero a nuestra Orden. Pero no obtendría ningún resultado sin su ayuda constante, sin el compromiso y las oraciones de cada uno de ustedes, presentes aquí hoy.

En estos últimos días hemos demostrado que la Orden, con su extraordinaria tradición que se remonta a hace casi mil años, mira hacia adelante con valor y vitalidad. Hemos demostrado estar deseosos de revisar nuestra Carta Constitucional y de reforzar nuestro sistema de gobierno, para poder responder adecuadamente a los desafíos que nos plantea la sociedad contemporánea y los necesitados de este mundo. Debemos tener la capacidad de dotar a nuestra Orden de una estructura normativa que nos permita enfrentarnos no solo al presente, sino también al futuro.

El mismo desafío que nuestros predecesores han asumido en el transcurso de los siglos, cuando hicieron frente a la necesidad de actualizar los Estatutos de la Orden.

Como ya he tenido oportunidad de afirmar, esta reforma tiene por objetivo proteger el tradicional carácter especial de nuestra institución religiosa, salvaguardar su carisma, defender su identidad y garantizar su compromiso de servicio al prójimo. Considero esencial insistir en que no se cuestiona el carácter religioso de la Orden de Malta. Y que el destino de la Orden no es en absoluto el de convertirse en una ONG.

Es precisamente aquí, en Lourdes, y precisamente en el 160º aniversario de las apariciones y el 60º aniversario de nuestra peregrinación internacional, donde se manifiesta con mayor intensidad nuestra misión de tuitio fidei et obsequium pauperum.

Parémonos a considerar algunas cifras: entre nuestros 7.500 peregrinos acogemos a 1.500 enfermos y discapacitados, Nuestros Señores los Enfermos. 45 nacionalidades están representadas bajo la bandera de la Orden de Malta. Del Lejano Oriente: Australia, Hong Kong, Singapur y Corea del Sur. De África: Senegal y Togo. De las Américas: Argentina, Brasil, Cuba, Panamá, Perú, Uruguay y Estados Unidos. También participan nuestros queridos amigos de Oriente Medio, en especial Líbano.

Reconocemos particularmente el esfuerzo de nuestros hermanos y enfermos que acuden a nuestra peregrinación desde muy lejos, para orar con nosotros en esta ocasión especialmente significativa. Rezamos los unos por los otros, por nuestros asistidos, por nuestras familias, por nuestros amigos y por el mundo entero.
Apreciado monseñor Becciu, le ruego transmita al Papa Francisco nuestra cercanía y le asegure que cada uno de los que aquí estamos reunidos rezaremos por las intenciones del Sumo Pontífice, para que el Espíritu Santo lo ilumine y guíe su camino en cada momento de su misión, por nuestro bien y el de la humanidad.

Son muchas las crisis y las tragedias, a menudo inducidas por el hombre contra el hombre, que en los últimos doce meses han afligido y provocado sufrimiento en muchos lugares del mundo. Además de ayudar a los necesitados, la Orden sigue elevando su voz autorizada para pedir a la comunidad internacional el respeto de los derechos humanos de las víctimas de las guerras, las persecuciones, las dificultades económicas, de quienes se ven obligados a huir de sus hogares.

Seguimos pidiendo a la comunidad internacional que respete la dignidad de estas víctimas inocentes. Seguimos dando nuestro apoyo a los migrantes, los refugiados y los desplazados en sus países de origen, durante su viaje, a menudo tan peligroso, y en los países de acogida, donde los programas de integración son vitales para su propio futuro y el de las comunidades que pueden acogerles. Allí se desarrolla nuestra acción, como en más de cien países en todo el mundo, donde nuestra labor de ayuda a los necesitados (discapacitados, ancianos, enfermos, pobres) continúa sin tregua.

Nos encontramos reunidos en Lourdes, que ejerce su influencia positiva sobre nosotros. Meditemos sobre el milagro de Santa Bernardita, y sobre los milagros que aquí se han producido. Desde la maravillosa aparición de la Virgen María a la pequeña en 1858, el mundo entero ha sentido su profundo efecto.

¿Qué es un milagro? Podría ser no solo la curación de una grave enfermedad o de una discapacidad, sino una gracia concedida a todos los peregrinos que acuden a Lourdes: el milagro de la serenidad en el amor de la Virgen María, el milagro de la bondad incondicional para con el prójimo, el milagro de la tolerancia, el milagro de la aceptación de nuestras propias dificultades.
El milagro de sentirnos parte de la misma gran familia espiritual. Una familia extraordinaria llamada Orden de Malta. Todo ello nos ayuda a comprender que el milagro de Lourdes está aquí, al alcance de cada uno de nosotros. Basta con abrir nuestro corazón.

Como cada año, expresamos nuestro profundo agradecimiento al Santuario de Lourdes, a la Hospitalidad, al presidente de la Asociación francesa, Thierry de Beaumont Beynac, a Alain de Tonquedec y a su equipo incansable, y al gran equipo que trabaja en el Gran Magisterio. Gracias también a nuestros Grandes Priores, Procuradores, presidentes, hospitalarios, a los médicos y voluntarios y a nuestros capellanes, y a todos ustedes.

Antes de concluir, quisiera que reflexionásemos por un momento sobre el tiempo. ¿Por qué? Porque me parece interesante reflexionar sobre los efectos que tiene el tiempo con el que nos recibe Lourdes cada año. A veces llueve ligeramente, a veces llueve fuerte, a veces hace un sol resplandeciente. Me acuerdo también de un año en que nevó. En Lourdes podemos encontrar todos los climas posibles.

Y esto es como la vida misma. Tenemos tormentas, y también tenemos sol. Pasamos por periodos oscuros, pero también por momentos llenos de luz. Nuestra peregrinación nos ofrece la fuerza necesaria para resistir a las tormentas y encontrar la luz. María nos ofrece su amor maternal a través de Bernardita. Caminemos juntos hacia esa luz.

Queridos peregrinos, les deseo una peregrinación espiritualmente enriquecedora. Que la luz de la Santa Virgen María resplandezca sobre todos nosotros.

gran maestre frey giacomo dalla torre lourdes 5 mayo 2018

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