Unos 200 miembros y voluntarios de la Orden de Malta se reunieron el sábado 12 de septiembre en la Basílica de Santa María de los Ángeles, en Asís, con motivo de la tradicional peregrinación anual a la Virgen de Filermo. Este año, la peregrinación ha adquirido un significado especial por coincidir con el Año Jubilar Franciscano, proclamado por el papa León XIV con motivo del 800.º aniversario de la muerte de San Francisco.
La peregrinación fue encabezada por el Gran Comendador Frey Emmanuel Rousseau, en presencia del Recibidor del Común Tesoro, Frey Francis J. Vassallo; de Frey Nicola Tegoni, presidente de la Fundación de Peregrinaciones Italianas de la Orden de Malta; de los cardenales Gianfranco Ghirlanda y Silvano Tomasi; del prelado de la Orden de Malta, monseñor Luis Manuel Cuña Ramos, del Gran Prior de Roma, Frey Roberto Viazzo, y del Gran Prior de Nápoles y Sicilia, Frey Nicolò Custoza.
Tras la procesión de entrada en la basílica, los peregrinos rezaron el Rosario y participaron en los ritos jubilares, seguidos de la celebración eucarística en el altar papal. Al término de la misa, como es tradición, los participantes atravesaron la Porciúncula y se dirigieron en procesión a la Capilla de la Virgen de Filermo para venerar su imagen.
En la homilía, el cardenal Ghirlanda recordó el papel central de Cristo en la vida de todo cristiano y el ejemplo de María y José, cuya fe les hizo estar dispuestos a acoger la voluntad de Dios. Al detenerse luego en la figura de San Francisco, recordó cómo Cristo fue «el centro absoluto de su vida», transformada radicalmente desde el encuentro con el leproso hasta el don de las estigmas. «En esta iglesia dedicada a la Virgen y frente a la Porciúncula», concluyó el cardenal Ghirlanda, «no podemos sino sentirnos conmovidos y dejarnos guiar por el Espíritu hacia una conversión de nuestro corazón», invocando la intercesión de la Virgen, de San José, de San Francisco y del beato Gerardo, fundador de la Orden.
La Basílica de Santa María de los Ángeles tiene un significado especial para la espiritualidad de la Orden de Malta: además de custodiar la Porciúncula, lugar central de la vida y la experiencia espiritual de San Francisco, alberga una reproducción de la imagen de la Santísima Virgen del Monte Filermo, protectora de la Orden.





