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Vacunación en Viena: centro abierto en la Catedral de San Esteban

10/12/2021

Para combatir la nueva ola de contagios por covid-19, el gobierno austriaco ha impuesto un confinamiento total a partir del pasado 22 de noviembre. Simultáneamente ha aumentado de manera considerable la demanda de vacunas.

Por iniciativa del cardenal Christoph Schönborn, arzobispo metropolitano de Viena y Bailío Gran Cruz de Honor y Devoción de la Orden de Malta, se ha creado un centro de vacunación contra la covid-19 en la catedral de San Esteban de Viena. El centro está gestionado por el Malteser Hospitaldienst Austria, cuerpo de ayuda austriaco de la Orden de Malta, y el Johanniter Unfallhilfe.

«La catedral de San Esteban es un lugar adecuado para recordar que vacunarse significa protegerse y proteger a los demás, es un acto de caridad», ha afirmado el cardenal Christoph Schönborn en la inauguración del puesto sanitario. El párroco Toni Faber también ha instado a la población a aprovechar la oportunidad de vacunarse en la capilla de Santa Bárbara: «La iglesia es un lugar donde los fieles siempre han rezado por su propia salud y la de sus seres queridos. Los servicios de misa no se ven afectados por el servicio de vacunación, sino todo lo contrario: ahora acuden a la iglesia personas que no habían venido desde hace años, y quizás así encuentren su camino de vuelta a la iglesia, de vuelta a la fe, precisamente gracias esta oportunidad».

Desde agosto se han puesto exactamente 17.817 vacunas de BioNTech/Pfizer en la capilla de Santa Bárbara; 10.123 de ellas desde principios de noviembre, y nada menos que 2.872 sólo en el último fin de semana del mes pasado.

El servicio de vacunación, que inicialmente se ofrecía sólo de jueves a domingo (de 10 de la mañana a 8 de la tarde), se ha ampliado a todos los días de la semana a partir del 6 de diciembre, debido a la enorme demanda.

La cola de personas que esperan para vacunarse a veces se extiende más allá de la puerta de entrada de la catedral, con esperas de más de cuatro horas en ocasiones. Sin embargo, el ambiente es relajado, a lo que contribuyen significativamente la ubicación, el programa de la catedral, donde también se celebran seis misas entre semana y hasta nueve los domingos, y también la música. Muchos, mientras esperan su turno, escuchan la homilía o los ensayos del coro de la catedral: «Este servicio no sólo combate la pandemia, sino que también tiene un efecto sobre el alma», comenta Gabrielle Scarimbolo, responsable de Relaciones Exteriores de Malteser Austria.