Los voluntarios de la Orden de Malta, y más concretamente del cuerpo de ayuda Malteser Relief Service of Ukraine, presentes en Ucrania, se encuentran desde primeras horas de esta mañana en primera línea junto a la población para ofrecer asistencia esencial y, sobre todo, psicológica, tras el ataque masivo que ha alcanzado el territorio ucraniano, afectando entre otros lugares a Lviv.
La Orden de Malta está presente en Ucrania desde hace treinta años y ha estado muy activa desde el inicio del conflicto, con más de 10.000 toneladas de ayuda distribuidas en más de 70 localidades diferentes. Se ha prestado asistencia a 300.000 personas en las fronteras y se han habilitado más de 60 refugios para acoger a los desplazados, movilizando más de 80 millones de euros. En tres años, a través del Malteser Relief Service of Ukraine, la Orden ha realizado más de 60.000 consultas psicológicas, de las que se han beneficiado más de 37.000 adultos y unos 45.000 niños y menores, tanto entre los desplazados internos como entre los refugiados en los países vecinos. Justamente sobre esta cuestión intervino ayer el director de Malteser Ucrania, Pavlo Titko, en la Conferencia para la Recuperación de Ucrania celebrada en Roma, donde habló de las consecuencias psicológicas del conflicto sobre los más pequeños y el apoyo de la Orden de Malta, junto con todas sus entidades, para hacer frente al problema. Según datos nacionales, el 75 % de los niños ucranianos han presentado síntomas de estrés postraumático, como ansiedad, depresión, agresividad, aislamiento y silencio. Uno de cada cinco sufre pesadillas o trastornos del sueño; uno de cada diez manifiesta rechazo hacia la escuela o la interacción social. «Invertir en su salud mental, ha subrayado Titko, no solo significa ayudarles a sobrevivir a la guerra, sino ayudar a toda la sociedad a sanar y recuperarse».
Anastasia Zherebetska, ayudante del director, hoy sobre el terreno en Lviv, ha informado de que varios voluntarios se han ofrecido hoy para ayudar en el lugar de las explosiones en Lviv, donde «hemos prestado primeros auxilios psicológicos, apoyo social y distribuido bebidas y alimentos. Estamos aquí para mostrar a las personas que no están solas. Para ayudar a otros voluntarios. Para apoyar a las autoridades locales a nuestro nivel», ha explicado Zherebetska.





