Soberana y Militar Orden
Hospitalaria de San Juan de
Jerusalén de Rodas y de Malta

Discurso de S.E. Antoine Zanga

10/01/2023

Decano del Cuerpo diplomático acreditado ante la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta
Audiencia solemne del 10 de Enero de 2023

Excelencia,

Al inicio del año 2023, en este lugar histórico y solemne tan acertadamente denominado Villa Magistral, quisiera expresarme en nombre de todo el cuerpo diplomático acreditado ante la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta, para hacerle llegar nuestros deseos de paz, salud y serenidad a usted, Excelencia, a todos los miembros de la Orden, a los trabajadores, a los voluntarios y a todos los que apoyan su venerable misión.

El año 2022, que acaba de concluir, ha estado marcado por acontecimientos de especial trascendencia para la vida institucional de la Orden. En efecto, después de un largo proceso, el Santo Padre ha promulgado la nueva Carta Constitucional y un nuevo Código que ofrecen un futuro prometedor para su organización milenaria, como institución religiosa y como entidad soberana. Aprovecho la ocasión para felicitar a los miembros del Soberano Consejo provisional nombrados tras esta promulgación.

Excelencia,

Como en años anteriores, son muchos los retos frente a los cuales la Orden se ha movilizado en todos los continentes. Sus equipos se han desplegado en aquellos lugares donde existe sufrimiento humano, para llevar ayuda a las personas necesitadas. Con compromiso, abnegación, pasión y valentía, han llevado apoyo a los desplazados, asistencia médica a los enfermos, ayuda a los pobres y consuelo a los sin techo. Han sabido responder a las necesidades de las víctimas de catástrofes naturales y han atendido a las personas con discapacidad y a los ancianos en sus hogares.

El conflicto de Ucrania ilustra particularmente bien este despliegue. Inmediatamente después del 24 de febrero, la Orden y su red intervinieron para proporcionar ayuda urgente a miles de desplazados y refugiados, tanto en Ucrania como en los países vecinos. Unas 4.500 toneladas de ayuda de emergencia, 480.000 almuerzos calientes distribuidos en los lugares de acogida, 13.175 personas formadas en primeros auxilios, numerosos generadores suministrados, por citar sólo algunas cifras. Al mismo tiempo, no se han descuidado otros conflictos o catástrofes naturales. Por ello, les felicitamos sin reservas por la inmensa labor humanitaria y el compromiso diplomático de la Orden en favor de la paz allí donde ésta se ha roto.

Las emociones, que dominan la mente de las personas en tiempos de guerra, no deben anular la razón, y el mundo debe enfrentarse más que nunca a sus contradicciones y superar sus divisiones. Gracias a sus vínculos bilaterales y multilaterales, la Orden aporta su experiencia sobre el terreno a la mesa diplomática, y una voz conciliadora. También suman los esfuerzos diplomáticos a la ayuda de emergencia, con representantes diplomáticos especiales regionales como los designados para África Oriental y los países del Golfo, otros para temas concretos como la migración y la trata de seres humanos en África, el seguimiento y la lucha contra la trata de seres humanos a escala mundial, las nuevas formas de exclusión, la población romaní y otros.

Excelencia,

Sus encuentros con el presidente de la República Italiana y con el presidente de Albania, y la visita del presidente de Bosnia-Herzegovina demuestran, si quedaba alguna duda, las esperanzas depositadas en su institución para hacer de este mundo un lugar mejor.

Las visitas de alto nivel de personalidades políticas al Palacio Magistral y a la Villa Magistral han allanado el camino de la vida diplomática de la Orden. Entre ellas se cuentan, entre otros, el ministro de Asuntos Exteriores de Letonia, el ministro de Asuntos Exteriores de El Salvador, el ministro de Asuntos Exteriores de Armenia, el secretario de Estado de Asuntos Exteriores de la República de Eslovenia, el viceministro de Asuntos Exteriores de Panamá, el viceministro de Asuntos Exteriores de la República Helénica, responsable de Asuntos Europeos, el secretario de Culto de la República Argentina y muchas otras personalidades. Numerosas delegaciones de la Orden también han viajado por el mundo para poner su ideal humanitario al servicio de la paz.

En el cumplimiento de sus nobles misiones, tengan la seguridad de que los miembros del cuerpo diplomático estaremos siempre a su lado, dispuestos a apoyar sus actividades con nuestros respectivos gobiernos. Nuestro grupo se ha renovado a lo largo del año con la presentación de cartas credenciales de los embajadores de Serbia, Costa de Marfil, Senegal, Filipinas, Italia, Egipto, España, República Dominicana, Perú, Polonia, Chile, Tailandia, Ucrania, Portugal, Austria, Ecuador y Macedonia del Norte. A todos estos miembros, les deseamos una calurosa bienvenida a nuestra familia diplomática.

Por desgracia, también este año el oscuro velo de la muerte ha cubierto las estrellas con el fallecimiento del Papa Emérito, Su Santidad Benedicto XVI, una de las personalidades teológicas más destacadas de nuestro tiempo, según coinciden los distintos testimonios. En 2009 realizó su primera visita apostólica a África, a Camerún y Angola. Los africanos descubrieron a un siervo de los siervos de Dios, amable, sonriente, discreto y humilde, a pesar de la inmensidad de sus conocimientos y de su profundidad humana, moral y espiritual. También lamentamos el fallecimiento de distinguidos servidores de la Orden como el Lugarteniente del Gran Maestre Frey Marco Luzzago; el Gran Prior de Roma y antiguo miembro del Soberano Consejo, Frey John Edward Critien; y el antiguo Gran Comendador, el Venerable Bailío Frey Carlo d’Ippolito di Sant’Ippolito. También nos han dejado otros miembros o antiguos miembros del cuerpo diplomático, como el antiguo embajador de Sudáfrica, George Johannes, y el embajador de Costa de Marfil, Louis Léon Bogui Boni. Elevamos nuestras oraciones por el eterno descanso de sus almas.

Excelencia,

Nuestro más profundo deseo es que el año 2023 que comienza sea más luminoso. Permítame una vez más, en nombre de toda la familia diplomática aquí reunida y en mi propio nombre, reiterarle nuestros más sinceros deseos de felicidad, salud, prosperidad y éxito en su noble y encomiable misión al servicio de un mundo mejor.

Gracias, Excelencia, por su atención.