Hoy se ha celebrado en la Villa Magistral de Roma el encuentro entre la Soberana y Militar Orden de Malta y los embajadores del GRULAC, el Grupo de Países de América Latina y el Caribe, promovido por el Gran Canciller de la Orden de Malta, Riccardo Paternò di Montecupo, en colaboración con el embajador de México ante la Santa Sede y decano del cuerpo diplomático latinoamericano, Alberto Barranco Chavarría.
Este encuentro ha sido un momento importante en el plano diplomático y operativo, destinado a consolidar la presencia histórica de la Orden de Malta en la región de América Latina y el Caribe desde el final de la Segunda Guerra Mundial y a reforzar nuevas sinergias humanitarias con los países de la zona.
En su discurso de apertura, el Gran Canciller ha subrayado que «el encuentro de hoy surge no solo del deseo de continuar un diálogo ya existente, sino también de la voluntad de implementarlo. Estamos aquí porque creemos que la relación entre la Orden de Malta y América Latina puede entrar en una fase más intensa, más operativa y más estratégica».
Como recordó recientemente el Gran Maestre Frey John Dunlap en su discurso ante el cuerpo diplomático acreditado ante la Orden de Malta, «Latinoamérica sigue revistiendo una importancia primordial en la historia de la Orden», gracias a la contribución duradera de las asociaciones nacionales y de las obras de asistencia desarrolladas en el continente.
Paternò ha anunciado además la intención de la Orden de Malta de presentar su candidatura como Observador Permanente ante la Organización de los Estados Americanos (OEA).
Durante la reunión, el Gran Hospitalario Josef D. Blotz ha expuesto las principales líneas de la acción humanitaria de la Orden en la región. Entre los ámbitos de intervención figuran la asistencia sanitaria, el apoyo alimentario, la atención a los más vulnerables, la asistencia a migrantes y refugiados, los programas educativos y los proyectos de desarrollo social dirigidos a las comunidades más frágiles.
En este contexto se inscribe la presencia de la Orden de Malta en América Latina y el Caribe, donde mantiene relaciones diplomáticas con 27 países y promueve iniciativas humanitarias en, entre otros, Brasil, Costa Rica, El Salvador, Colombia, Panamá, Haití, Venezuela, Paraguay y Perú. Las intervenciones incluyen clínicas móviles, programas de asistencia sanitaria pediátrica, iniciativas para la seguridad alimentaria y la formación profesional, además de servicios de apoyo a las personas mayores y a las poblaciones afectadas por catástrofes naturales.
Durante el encuentro se ha destacado la próxima X Conferencia de las Américas de la Soberana Orden de Malta, que se celebrará en Buenos Aires del 22 al 25 de octubre de 2026 y reunirá a las asociaciones, los cuerpos de socorro y las embajadas de la Orden en el continente, junto con el Gobierno de la Orden de Malta, con el fin de coordinar nuevas iniciativas regionales y reforzar la cooperación en el continente americano. La Conferencia irá seguida, además, de una serie de visitas oficiales del Gran Maestre a algunos países del Cono Sur.
Como parte del fortalecimiento de la presencia social y humanitaria de la Orden en la región, durante la reunión se ha presentado también la Order of Malta Donors for Projects Foundation (OMDP), creada en 2024 para apoyar proyectos de desarrollo social de pequeña y mediana envergadura promovidos por las entidades de la Orden en todo el mundo.
La Fundación OMDP apoya iniciativas en los sectores de la salud, la educación, la formación profesional, el empoderamiento de la mujer, la seguridad alimentaria y el desarrollo sostenible, promoviendo proyectos a medio y largo plazo y contribuyendo de manera concreta al logro de varios Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas.
Actualmente, en Latinoamérica están ya en marcha tres proyectos apoyados por la OMDP: en Costa Rica, con el Laboratorio de marcha dedicado a niños afectados por patologías neuromusculares; en El Salvador, mediante la mejora de las clínicas de la Orden de Malta en favor de las poblaciones más vulnerables; y en Brasil, con programas de formación profesional dirigidos a mujeres en situación de fragilidad social.





