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Mensaje de Pascua de Frey Marco Luzzago

Mensaje de Pascua de Frey Marco Luzzago
01/04/2021

Queridos Hermanos y Hermanas, queridos voluntarios y simpatizantes de la Orden de Malta en todo el mundo, les deseo a todos ustedes y a sus familias una muy feliz Pascua.

Una Pascua que vivimos, por segunda vez, en el contexto de la pandemia de coronavirus, con celebraciones seriamente restringidas y en una atmósfera de sufrimiento y aprensión. Dejamos atrás un año difícil. Mi más sentido pésame a aquellos que han perdido un familiar o un allegado, a aquellos que han padecido en primera persona la enfermedad. Pienso en todos aquellos que han sufrido las graves repercusiones laborales que ha tenido esta crisis. Pienso también en los jóvenes que se han visto privados de la oportunidad de experimentar la etapa de sus vidas en la que naturalmente se tiende a aprender y a descubrir el mundo. Pienso en las personas mayores, aisladas y privadas de afecto.

La Pascua es esperanza. La resurrección de Jesucristo nos recuerda que, incluso en los momentos más sombríos, no se debe perder la fe. Siempre nos acompaña, incluso cuando nos sentimos perdidos. La mano de Cristo está siempre tendida, y su mensaje está hoy más vivo que nunca, dándonos la fuerza, la energía y el valor necesarios para seguir ayudando a los menos afortunados.

Usando como siempre palabras conmovedoras, el Papa Francisco ha afirmado recientemente, con ocasión del Domingo de Ramos: «a lo largo del vía crucis cotidiano, nos encontramos con los rostros de tantos hermanos y hermanas en dificultad: no pasemos de largo, dejemos que nuestro corazón se mueva a compasión y acerquémonos». Una exhortación a seguir el camino de la compasión, que conocemos bien.

Quisiera pues agradecer su labor a nuestros médicos, nuestros voluntarios y nuestros miembros, que en tantos países del mundo siguen aliviando el sufrimiento provocado por la pandemia, renovando cada día el lema fundacional que ha inspirado a la Orden de Malta durante más de 900 años: Tuitio Fidei et Obsequium Pauperum.

En estos meses han sido muchas las iniciativas que han visto la luz en favor de los necesitados. Muchos proyectos existentes se han transformado para hacer frente a la nueva emergencia, y se han creado otros partiendo de cero. Se han construido nuevos hospitales, se han organizado servicios de atención domiciliaria, de apoyo psicológico y de transporte de pacientes. Valiosas iniciativas que complementan la labor de nuestros médicos, enfermeros y voluntarios en el marco de la campaña de vacunación. Incluso frente a este reto, la Orden de Malta ha sido capaz de adaptarse y encontrar nuevos caminos para estar presente al lado de los que sufren.

Querría también mencionar los esfuerzos ingentes que nuestros trabajadores sanitarios realizan cada día en situaciones muy difíciles, como la de Oriente Medio donde la pandemia ha venido a sumarse a años de inestabilidad. Pienso en especial en Líbano, que atraviesa una durísima crisis económica y social, e Irak, donde la Orden de Malta se esfuerza por ofrecer un futuro a las minorías perseguidas por la intolerancia.

Sigamos alimentando la confianza y la esperanza: estoy seguro de que nuestros esfuerzos obtendrán pronto su recompensa. Quisiera concluir recordando que, para San Agustín, la vigilia pascual es «la Madre de todas las Santas Vigilias, en la que todo el mundo está despierto». La vigilia de este año tiene un significado aún más profundo, vinculado a la esperanza de un nuevo futuro.