Ha concluido hoy, en la Villa Magistral del Aventino, la primera Conferencia Internacional de Recibidores y Tesoreros de la Soberana y Militar Orden de Malta, titulada «A culture change», que ha reunido en Roma a los responsables administrativos de las 49 asociaciones nacionales y los 10 prioratos, encargados de la gestión de los recursos y la coordinación de las actividades humanitarias de la Orden en todo el mundo.
La jornada ha comenzado con la intervención del Gran Hospitalario, Josef D. Blotz, dedicada al Obsequium Pauperum, el servicio a los pobres y a los enfermos que constituye el núcleo de la misión de la Orden en los 130 países en los que está presente. En su intervención, ha recordado las características distintivas de la acción de la Orden: ayudar, apoyarse mutuamente, rezar, perseverar y mantenerse fieles a su tradición. Ha señalado también algunas prioridades estratégicas: dedicar atención a las zonas en crisis, como Tierra Santa y Ucrania; promover la sostenibilidad y la resiliencia de los proyectos; administrar los recursos; dar prioridad a la dimensión espiritual y reforzar la red de colaboraciones.
«Estamos orgullosos de nuestro legado, de nuestra tradición y de nuestra historia, pero sobre todo estamos orgullosos de lo que hacemos. Debemos unirnos, hablar con una sola voz: unidad de intenciones, unidad de mensaje».
A continuación, han intervenido Lorenzo Borghese y Fabio Bifulco, presidente y tesorero de la Asociación Italiana de la Orden de Malta, ofreciendo una visión general de la actividad y el modelo organizativo de su asociación, una de las más estructuradas de la Orden en la actualidad. El núcleo de sus actividades es el Hospital de San Juan Bautista, especializado en rehabilitación neurológica y motora e integrado en el sistema de salud público, al que se suma una red de clínicas y centros médicos con múltiples especialidades. En la línea del cambio cultural, ha quedado patente que el desarrollo sanitario, la sostenibilidad económica, la clara división de competencias y el diálogo constante con el Gran Magisterio son los ejes de un crecimiento que combina la solidez de la gestión y el servicio a los enfermos, expresión concreta del Obsequium Pauperum.
El secretario general del Común Tesoro, Giorgio Amodeo, ha retomado el tema más tarde del «cambio cultural» y su impacto en la estructura organizativa, subrayando que es necesario un compromiso concreto en la gobernanza para asegurar un cambio sostenible. Es necesario «invertir la pirámide», poniendo el centro al servicio de lo operativo para reforzar nuestra credibilidad y coherencia. Ha invitado a todos a apoyar esta nueva fase de trabajo, reiterando que la credibilidad nace de la transparencia y de una estrecha sinergia entre el Gran Magisterio y las organizaciones locales. «Todo lo que hacemos es, en realidad, fundamental para apoyar a nuestros voluntarios, de modo que puedan llevar a cabo sus proyectos de la mejor manera posible».
Por la tarde se ha celebrado una mesa redonda titulada «Gobernanza y transparencia en instituciones complejas: perspectivas del sector público y de la Santa Sede», en la que han participado Frey Francis J. Vassallo, Recibidor del Común Tesoro, Sor Alessandra Smerilli, Secretaria del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, Alessandro Cassinis Righini, auditor general de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano, y Franco Massi, secretario general del Tribunal de Cuentas italiano. El periodista John Hooper, corresponsal en Italia y el Vaticano de The Economist, ha moderado la mesa redonda.
Del debate se ha desprendido que organizaciones como la Orden de Malta y otras instituciones religiosas deben combinar misión y sostenibilidad económica, evitando que la búsqueda de la productividad comprometa sus valores fundacionales. También se ha destacado la importancia de la transparencia, la comunicación clara y la gobernanza compartida, inspirándose en las experiencias de la Santa Sede y del Tribunal de Cuentas italiano. El debate ha puesto de manifiesto la necesidad de diferenciar las estrategias en función de las características únicas de cada entidad y de desarrollar planes de sostenibilidad a medio y largo plazo.
La última reflexión ha corrido a cargo de Frey Francis Vassallo, quien en sus conclusiones ha recordado a todos la responsabilidad común de custodiar y reforzar un patrimonio espiritual y material construido a lo largo de más de nueve siglos de historia.
Estos tres días en Roma han confirmado que una gobernanza financiera sólida, basada en la transparencia, la rendición de cuentas y la colaboración, es una condición esencial para apoyar eficazmente el Obsequium Pauperum y las actividades de la Orden al servicio de los pobres y los enfermos en todo el mundo.





